He decidido recuperar mi antigua cuenta de Delicious, que estaba durmiendo el sueño de los justos desde ¡2006! Algunas personas con las que twiteo son usuarios habituales, lo que me ha permitido acceder a recursos interesantes. Hace 2 años había aún muy poquita gente, pero las redes se van ampliando y el potencial de estas herramientas se incrementa exponencialmente. Es curioso, pero a través de Twitter, Facebook y el 2.0, sé más del discurrir cotidiano de personas lejanas o que apenas he visto un par de veces que de muchos amigos a los que me (nos) cuesta infinito descolgar el teléfono para llamar y preguntar por su vida.
Y es que la vida se parece cada vez más a la Disneylandia de Jorge Drexler.