Un estudio del Lisbon Council sitúa a la universidad española como la última entre las universidades de 17 países avanzados (15 de Europa, más los EE.UU. y Australia). Eso sí, es la primera a la hora de atraer estudiantes Erasmus, que no suelen venir atraidos por la excelencia precisamente.
Este diagnóstico no sorprende a un estudiante de Económicas en la Complutense de Madrid y que este año cursa Erasmus en Suecia (como bastantes antiguos alumnos y alumnas míos). El alumno expatriado denuncia que “la universidad española está plagada de profesores que están deseando acabar la clase, que no quieren saber nada de sus alumnos y que les gusta muy poco lo que hacen, simplemente corrigen exámenes correspondientes cada 4 meses y ya está. En Suecia he podido conocer un sistema distinto de enseñanza que implica interrelación entre el profesorado y alumnos, el trabajo en equipo entre alumnos, unas clases mucho más participativas y distendidas, seminarios,etc, y realmente puedo decir que estoy aprendiendo mucho más que en Madrid”. Igualito que aquí, donde el debate sobre Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior se ha reducido a la pregunta de “¿qué hay de mi asignatura?”.
Y así nos va.