Posteado por: berulio | junio 5, 2009

Nuevos caminos

En el contexto de esta crisis que parece que vaya a arrasarlo todo me considero, momentáneamente, un privilegiado. Tengo un trabajo estable, que me apasiona, donde no he acabado de cerrar una etapa importante (el mes que viene defenderé mi tesis doctoral sobre política agroambiental) y ya se proyectan ante mí nuevos retos. La docencia (por supuesto), la participación en varios proyectos de investigación sobre evaluación de políticas públicas, la puesta en marcha de los nuevos grados en 2010, la organización del congreso de la Sociedad de Economía Mundial para 2011 y el ingreso en el equipo de dirección de la Escuela me absorberán durante los próximos años, pero habrá que dejar un huequito para poder colaborar con gente tan variopinta e interesante como los muchachos de Delifunart o la Fundación Cristina Enea .  Ya daremos cuenta por aquí de lo que vaya ocurriendo.

Posteado por: berulio | febrero 14, 2009

Los culpables de la crisis

Vía el Blog Salmón leo que la revista TIME ha publicado la lista de 25 culpables de la crisis. La verdad es que la leo y conozco a muy poquitos: Madoff, Paulson, Greenspan, Bush, Clinton, Wen Jiabao… pero el resto me son unos perfectos desconocidos. Llama la atención que en el puesto 15 (por delante de George W. Bush) aparezca el Consumidor Estadounidense, al que se le acusa de haber gastado por encima de sus posibilidades endeudándose all around the world. Dadas las peculiaridades que está adquiriendo la recesión en el paisito y sus alrededores, aquí también se podría hacer una lista propia. Podíamos empezar por:
1. El ladrillo.
2. El mercado interbancario europeo.
3. Las desgravaciones fiscales a la compra de vivienda.
4. …

Se admiten sugerencias…

Posteado por: berulio | febrero 5, 2009

La crisis del fútbol

Parece que la crisis también va a llegar al fútbol. Como en otros ámbitos, era necesario que volviera la cordura, aunque ¿hubo alguna vez cordura en el fútbol?

Posteado por: berulio | diciembre 10, 2008

Pequeños dictadores

Esta mañana he oido en la Cadena Ser que maestros y maestras de Gipuzkoa denuncian haber sido amedrentados y amenazados por niños (o niñas, me supongo) de ¡ocho y nueve años! No he encontrado ninguna referencia de la noticia en los principales periódicos guipuzcoanos. Que nuestra Escuela (sí, con mayúscula) esté en manos de unos profesionales que carecen de herramientas suficientes para hacer frente a ataques de este calibre, es una pésima señal sobre la salud de nuestro sistema educativo.
Diga lo que diga la ley, a más de uno le tenían que haber dado en su momento un cachete bien dado.

Posteado por: berulio | noviembre 18, 2008

La última de la fila

Un estudio del Lisbon Council sitúa a la universidad española como la última entre las universidades de 17 países avanzados (15 de Europa, más los EE.UU. y Australia). Eso sí, es la primera a la hora de atraer estudiantes Erasmus, que no suelen venir atraidos por la excelencia precisamente.

Este diagnóstico no sorprende a un estudiante de Económicas en la Complutense de Madrid y que este año cursa Erasmus en Suecia (como bastantes antiguos alumnos y alumnas míos). El alumno expatriado denuncia que “la universidad española está plagada de profesores que están deseando acabar la clase, que no quieren saber nada de sus alumnos y que les gusta muy poco lo que hacen, simplemente corrigen exámenes correspondientes cada 4 meses y ya está. En Suecia he podido conocer un sistema distinto de enseñanza que implica interrelación entre el profesorado y alumnos, el trabajo en equipo entre alumnos, unas clases mucho más participativas y distendidas, seminarios,etc, y realmente puedo decir que estoy aprendiendo mucho más que en Madrid”. Igualito que aquí, donde el debate sobre Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior se ha reducido a la pregunta de “¿qué hay de mi asignatura?”.

Y así nos va.

Posteado por: berulio | noviembre 14, 2008

Del.i.ciou.s (o como se escriba)

He decidido recuperar mi antigua cuenta de Delicious, que estaba durmiendo el sueño de los justos desde ¡2006! Algunas personas con las que twiteo son usuarios habituales, lo que me ha permitido acceder a recursos interesantes. Hace 2 años había aún muy poquita gente, pero las redes se van ampliando y el potencial de estas herramientas se incrementa exponencialmente.  Es curioso, pero a través de Twitter, Facebook y el 2.0, sé más del discurrir cotidiano de personas lejanas o que apenas he visto un par de veces que de muchos amigos a los que me (nos) cuesta infinito descolgar el teléfono para llamar y preguntar por su vida.

Y es que la vida se parece cada vez más a la Disneylandia de Jorge Drexler.

Posteado por: berulio | noviembre 9, 2008

¿Agricultores o jardineros?

Durante las últimas décadas la agricultura vasca parece haber sucumbido ante el avance imparable de la globalización. La competencia creciente, los profundos cambios en los canales de distribución, la progresiva concentración de poder en eslabones de la cadena agroalimentaria muy alejados de los productores, o la presión de las actividades urbanas sobre el suelo rural, unidas a las dificultades intrínsecas de la actividad agropecuaria en una orografía como la nuestra, han traído consigo una progresiva desagrarización de la economía y la sociedad vascas. En este contexto, gran parte del sector ha asistido inánime al declive, incapaz de dar respuesta a la desaparición paulatina de explotaciones y al envejecimiento progresivo de su capital humano, demasiado acostumbrado (¿o malacostumbrado?) a soluciones provenientes de una administración agraria atenazada por los corsés comunitarios, con la esperanza (vana) de que unas ayudas públicas menguantes lograran paliar (que no frenar) esa decadencia. Sin embargo, en este panorama cada vez más desolador, tampoco han faltado las apuestas personales y colectivas por proyectos de futuro. La mayoría optó por la modernización y la especialización productiva; otros apostaron por la diferenciación del producto; los menos, sondearon nuevos canales de comercialización. Todos ellos comprendían que los consumidores demandaban calidad, aunque cada uno lo hiciera a su manera. Algunos tuvieron la suerte de contar con el apoyo entusiasta de la administración. Otros, en cambio, no tuvieron más respaldo que el de la propia convicción y la confianza en que su vía era la correcta. Pero incluso entre éstos cunde ya el desánimo.

Sin embargo, no debemos olvidar que la aportación de la agricultura no se limita a la producción de alimentos. El sector primario ocupa y gestiona gran parte de la superficie del país: más del 55% del suelo de la CAPV está cubierto por superficie forestal (que es una actividad primaria), mientras el destinado a la ganadería representa el 24%, y el agrícola el 9,5%. Esta ocupación del suelo permite que dichas actividades hagan llegar a la sociedad otros bienes y servicios, como el mantenimiento del paisaje, la conservación de la biodiversidad, la preservación del patrimonio cultural de las zonas rurales, o la fijación de carbono en la cubierta vegetal. Funciones que, aun pudiendo ser socialmente reconocidas, el mercado no retribuye, y por las cuales los agricultores no ven ni un céntimo de euro. ¿Se ha puesto alguien a pensar qué ocurriría realmente si los agricultores se extinguieran? ¿Quién se encargaría de gestionar el suelo para que se pudieran prestar todas esas funciones?

Por lo tanto, si el mercado no alcanza a proveer lo que la sociedad realmente demanda, la intervención pública es necesaria. Para garantizar esa multifuncionalidad de la agricultura, la intervención pública debería orientarse a remunerar a los agricultores –en la medida en que el mercado no lo hace- por esas funciones no comerciales. Ello supondría, en primer término, abandonar la tradicional lógica asistencialista de algunas de las políticas de apoyo al sector agrario. Pero, yendo más allá, debería superarse el discurso de la competitividad, con el que, desde las diferentes instancias públicas, se ha tratado de persuadir al sector de que la única viabilidad posible era la que ofrecían los mercados. A estas alturas, éstos han demostrado sobradamente que la lógica de la competitividad es insuficiente para garantizar la supervivencia del sector a largo plazo.

Por otro lado, hay quienes ven en la multifuncionalidad una cortina de humo para seguir manteniendo el carácter subsidiado de la actividad agraria, o una coartada para que los agricultores se conviertan en jardineros de un medio rural acondicionado para uso y disfrute de los habitantes de las ciudades. Sin embargo, el reconocimiento de dicha multifuncionalidad permite legitimar el apoyo al sector por los activos que posee y por los servicios que realmente provee, recuperando para el agricultor, en este contexto de depresión individual y colectiva, su papel en la sociedad. Su condición de productor es inherente a su profesión y así ha de continuar siendo. Pero la producción de alimentos sanos y de calidad, así como de otros bienes derivados de la actividad agropecuaria, ha de hacerse desde la responsabilidad social y ambiental que la sociedad demanda. La multifuncionalidad puede ser la piedra angular de un nuevo contrato social para el sector agrario. Pero tanto la sociedad como los propios agricultores han de tomar conciencia de que en dicho contrato pueden reconocerse derechos (la retribución por la provisión de bienes no comerciales) pero también responsabilidades (la efectiva y correcta provisión de esos bienes ambientales, sociales y culturales). Unos derechos y responsabilidades que permitan a la agricultura recuperar con dignidad su papel en nuestra sociedad.

Publicado en El País (edición del País Vasco), el lunes 27 de octubre de 2008.

Posteado por: berulio | mayo 24, 2008

Quovadis, UPV/EHU?

Esta mañana me he desayunado con esta noticia sobre mi bienamada universidad. Todos estos años de trabajo y esfuerzo de muchas personas (del profesorado, personal de administración y servicios y, por supuesto del alumnado) por dar una sensación de normalidad, es decir, de dedicación constantes y exclusiva a tareas académicas, docentes e investigadoras, de más o menos calidad, pero siempre dignas, tratando de contribuir al conocimiento universal y un mayor bienestar de nuestra sociedad… al garete por la falta de escrúpulos, la miopía y el sectarismo de unos y otros.

Yo no quiero ni un candidato abertzale ni un candidato constitucionalista. O mejor dicho, los quiero a ambos. En la misma candidatura. Compartiendo una visión de la universidad como institución abierta a a los problemas de nuestra sociedad pero también a las grandes cuestiones que preocupan al mundo. Que crean en una universidad que sea capaz de formar a las personas en la crítica, la reflexión y el análisis, y que lidere la investigación de nuestro país en el ámbito científico, tecnológico y social. Una universidad que sea lugar de intercambio de ideas y conocimientos, no un nuevo campo de batalla entre oñacinos y gamboinos.

No más lizarras ni ermuas, por favor. No en mi universidad.

Posteado por: berulio | mayo 5, 2008

La crisis de las subprime

No conocía a este dúo de humoristas británicos, pero la parodia de entrevista al financiero de la City londinense es absolutamente genial. Un buen ejemplo de humor inteligente.

Posteado por: berulio | febrero 18, 2008

Una cita

“Hay dos clases de economistas: los buenos saben historia”

John Kenneth Galbraith (1908-2006)

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